viernes, 24 de febrero de 2012

CUANDO UN LIBRERO SE VA

Me acabo de enterar, a través del blog de bibliotranstornado del fallecimiento de Luis Marquina, propietario de la librería Hesperia de Zaragoza.

Algún trato he tenido con Hesperia, cuyos catálogos guardo con devoción,  a lo largo de los años. Y siempre me han demostrado ser unos profesionales como la copa de un pino. Desgraciadamente, en estos tiempos digitales, el trato librero-cliente está siendo sustituido por el frío e-mail. Y es una verdadera lástima porque era una relación fundamental para todo amante de los libros. He aprendido mucho mas de algunos libreros que en todos los libros mas o menos técnicos que he ido acumulando, y no son pocos.

Por eso la noticia de la muerte de un gran librero y de un gran enamorado de todo lo que hacía es doblemente triste. Por un lado la pérdida de una gran persona. Por el otro este fallecimiento empobrece el mundo donde nos gusta movernos a todos los que amamos los libros.

Que duda cabe que tiempos nuevos marcan nuevas tendencias (nunca he creído que cualquier tiempo pasado fuera mejor, como mucho igual de jodido), y que el mercado del libro antiguo, tal como lo conocimos, tiene los días contados. Pero también estoy totalmente seguro que el hueco que dejan hombres como Luis no lo llenará ni Internet ni la madre que la parió.

Descansa en paz Luis, y disfruta hojeando el manuscrito original de la Biblia.

Sirva como modesto homenaje este libro escrito por otro gran librero aragonés.



Madrid. 1994. Editado por Libris con ocasión de la VI Feria de otoño del libro viejo y antiguo de Madrid. 4º



Rústica editorial. Anteportada. Justificación de la tirada (nº 1.301 de 2.000 ). Portada a dos tintas. 51 páginas. Papel ahuesado Ivory crema.

Buenas noches.

2 comentarios:

  1. No lo conocí. Mi trato con Hesperia ha sido siempre con el frio internet pero a pesar de ello permite localizar libros que sinó no encontraríamos.

    ¡Un abrazo al mundo bibliófilo hispano!

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  2. No conocía la librería más que por la referencia del libro que sí que conozco y poseo gracias a la generosidad de otro librero.

    Aprovechando la triste noticia visité su casa digital y encontré mucho y variado donde escoger en relación a mis gustos particulares, les he realizado un pedido que es mi humilde forma de agradecer su labor. Espero que continúe la saga familiar.

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